Hay lugares que parecen un sueño, y Son Marroig es uno de ellos. Situado sobre el Mediterráneo, en el corazón de la Sierra de Tramuntana, fue el escenario perfecto para una boda llena de emoción, belleza y amor. Tuve el privilegio de estar allí como su fotógrafo, capturando un día que permanecerá conmigo para siempre.

Rodeados por la majestuosa Tramuntana y el mar que se extendía ante ellos, Lujia y Anthony intercambiaron votos bajo el emblemático pabellón de mármol, con impresionantes vistas de Sa Foradada. Una suave brisa y las sentidas palabras de Ulf hicieron que la ceremonia fuera íntima y profundamente conmovedora.

El día empezó en el Hotel Son Caliu, donde los novios se prepararon junto a sus damas de honor y padrinos. Fue un momento tranquilo y tierno, lleno de risas suaves y dulce expectación. Lujia, radiante y serena, fue peinada por la talentosa Annika, de Blush Bridal. Primero llevó un vestido tradicional de China, en honor a sus raíces, y después se puso un vestido blanco para la ceremonia.

Después, los invitados disfrutaron de un cóctel en la terraza, con la música en directo del guitarrista Queco, que puso un tono relajado y elegante. El sol empezó a ponerse, proyectando una luz dorada sobre el mar y el cielo, regalando a todos una puesta de sol inolvidable.

La cena se sirvió en la terraza con impresionantes vistas al mar, mientras el cielo se tiñó de tonos ámbar y rosa. Charlotte, de MagicMed Events, se encargó de todos los detalles, y el exquisito catering de Fosh realzó la velada.

Uno de los momentos más encantadores fue el primer baile. Delante de sus invitados, Lujia y Anthony sorprendieron a todos con una alegre actuación que dejó a todos sonriendo. A continuación, la fiesta se trasladó al interior de la finca, donde DJ Keeke animó la pista de baile.

Como fotógrafa de la boda, fue un verdadero honor documentar cada mirada, cada abrazo y cada emoción fugaz. A mi lado, la talentosa Arantxa Rustarazo capturó el día en película, para que Lujia y Anthony puedan revivirlo una y otra vez.

Éstas son las bodas que me recuerdan por qué hago lo que hago: historias reales, en lugares inolvidables, llenas de verdadera emoción.